¿Quién eres tú Navidad?

Navidad, luces en las casas, decoraciones en las calles, música en las tiendas, regalos bajo el árbol, cena en familia. 
Pero este año no, la desolación ha llegado a nuestras vidas, la alegría se ha ido en estás fechas. Escasea el trabajo y habrán que arreglárselas con viejas decoraciones y luces medio rotas. No hay con qué llenar el árbol de regalos, los niños se desilucionarán. No podemos pasear abiertamente por las calles, ni pasar horas elegido regalos en las tiendas. Y aún peor, no podemos vernos con nuestros seres queridos ¿Con quién compartiremos entonces la cena de Navidad? ¿Quién nos criticará por la carne medio cruda o quemada, y la ensalada desabrida? ¿Cuándo veremos entonces a esos familiares y amigos que llevamos todo el año esperando para reencontrarnos? ¿Y qué hay de los que ya no están? Se fueron sin que pudiéramos si quiera despedirnos. 
No.
Este año no habrá tal cosa como la Navidad, todo se ha vuelto sombrío y frío.
Y a todo esto ¿Qué es la Navidad?
Pues navidad significa nacimiento,
¿De quién?
Déjame recordarte algo, en medio de esta oscuridad que estamos viviendo.
 
"El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos." Is 9:2

¿Luz? ¿Luz de quién? ¿De dónde?

"Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz." Is 9:6
Esto, easto es la Navidad, el momento del año en el que recordamos el nacimiento del Salvador de este mundo. Cuándo Dios se hizo hombre. 
Aquél que nos compró la vida eterna y cuya sangre nos lava de todo pecado.
No. La Navidad no está perdida, no está acabada sólo porque un año habrá menos regalos y menos gente que venga a nuestras casas. 
Es aún más fuerte cuando la luz de Cristo brilla en nuestros hogares, así haya menos gente que alimentar y más para recordar. 
La luz del mundo llegó a nosotros en un humilde establo, con la luz de una estrella, la música de los ángeles, y los regalos de aquellos que se postraron ante la majestad de Dios.
La alegría y el gozo de ésta fecha está en que ahora podemos ser libres de nuestros pecados, del peso de la corrupción del mundo, de la frialdad egoísta de ahí afuera. Y podemos refugiarnos a la luz y calor de la presencia de Jesús, el Salvador. 
Y más gozosos debemos estar, porque Él prometió regresar por sus ovejas y habrá al fin paz en la tierra y un reinado de justicia.
¿Qué esperas para cubrirte con su gracia y celebrar de verdad la Navidad?
¡Feliz Nacimiento! ¡El Rey que nació una vez volverá!

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